domingo, 14 de diciembre de 2014

Cañaveral

Sabía lo que iba a acontecer, si él llegaba de día ella no escaparía de aquella cruel paliza, pero en la noche cuando todo duerme y el silencio se hace escuchar…

Un dulce y frágil sueño era interrumpido lentamente cuando se acercaba el sonar del galopar, era el sonido de alerta para aventurarse hacia la huida…
Cañaveral

Tres, cuatro de la madrugada, se rompía el silencio por completo de aquel que llegaba ebrio, y disparando tiros al aire.

Por qué esperar a escucharle vociferar, el tirar con fuerza bruta aquella puerta, la misma que al cerrarse se supone las protegiera, pero él no sabía los grandes tesoros que tenía tras ella.

Tan sólo una niña de diez años, pero sin duda era la más valiente y osada de aquellas niñas y bien sabía que volverían los azotes

Su corazón latía de prisa, tenía miedo, el miedo y las agallas se confundían en medio de la oscuridad al salir corriendo a toda prisa atravesando una quebrada y luego el cañaveral, hasta llegar a los brazos de su abuela, encontrando refugio hasta un nuevo amanecer.

(Una historia de la vida real)


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